¿Te has topado alguna vez con esos muebles viejos y olvidados en algún rincón de la casa de tu abuela?
Sí, de esos que parecen haber sobrevivido a mil y una batallas familiares, con sus historias grabadas en cada rasguño y cada mancha. Pues, justo así eran los sillones que trajeron estos clientes a nuestro taller.
Nosotras no somos de las que se asustan fácilmente, así que cogimos esos sillones como quien se lanza a un desafío emocionante.
Enseguida visualizamos e imaginamos su cambio, queriendo acabarlo cuanto antes para ver ese resultado final, pero a la vez haciéndolo muy despacito y con mucho mimo para disfrutar de cada paso que conlleva una restauración.
Así nos sentimos cada vez que le damos una nueva vida a vuestras piezas.